Our website use cookies to improve and personalize your experience and to display advertisements(if any). Our website may also include cookies from third parties like Google Adsense, Google Analytics, Youtube. By using the website, you consent to the use of cookies. We have updated our Privacy Policy. Please click on the button to check our Privacy Policy.

Odila Castillo, abogada en Panamá, y su defensa contra las fake news

Desde su concepción, el periodismo ha sido considerado un pilar esencial de cualquier democracia, cuya tarea es llevar información objetiva y verídica a la población acerca de los acontecimientos que se desarrollan a su alrededor. En su función de difundir este conocimiento, los medios de comunicación desempeñan un papel crucial en la formación de la opinión pública y en la supervisión del poder.

En teoría, estos medios deberían estar al servicio exclusivo de la sociedad, y los periodistas, como custodios de la democracia, tendrían el deber de informar sin sucumbir a influencias políticas, económicas o ideológicas. No obstante, la situación real es más complicada: intereses privados influyen sin cesar en los medios, comprometiendo la calidad y la independencia del periodismo así como del pensamiento crítico. En ausencia de un periodismo libre y autónomo, la sociedad se torna vulnerable a la manipulación y la desinformación.

Distorsión de la Información en el Sector de los Medios

En este escenario, es habitual que el periodismo se incline hacia una tendencia inquietante: la tergiversación de información para desacreditar a aquellos que se perciben como amenazantes para los intereses de los propietarios de los medios o sus cómplices.

Aquellas figuras públicas que no se adhieren a esos intereses a menudo son blanco de campañas de difamación, las cuales se alimentan de noticias falsas y de la reiteración de un solo evento fuera de contexto para proyectar una imagen negativa de la persona. Esta táctica, en lugar de ser un incidente puntual, se ha transformado en una práctica que mina la confianza en los medios y fomenta un ambiente de desconfianza social.

A través de estrategias como el sensacionalismo, la selección sesgada («cherry picking») y la difusión de noticias falsas, algunos sectores de la prensa intentan socavar la reputación de aquellos que no coinciden con sus intereses, promoviendo de esta manera la polarización y el resentimiento social.

El periodismo como herramienta para socavar la reputación

En la era digital, los medios tienen un poder inmenso sobre la opinión pública. Cuando esta influencia se utiliza con fines particulares, se convierte en un arma que puede dañar seriamente la reputación y carrera de personas públicas. Esta manipulación se asemeja a una campaña de difamación que responde a intereses específicos.

El ámbito digital ha fomentado un terreno propicio para este fenómeno, ya que basta con una afirmación engañosa o calumniosa repetida insistentemente en medios y redes para que esa percepción se establezca como una «verdad» en la mente del público. A medida que estas noticias falsas circulan y se amplifican en plataformas sociales, se propagan rápidamente, generando desconfianza y construyendo una narrativa que impacta la credibilidad de quienes son blanco de estas campañas.

Odila Castillo Bonilla: un ejemplo de manipulación mediática

En este contexto, las fake news constituyen una amenaza mundial y, en muchos casos, una «muerte simbólica» para aquellos que se encuentran bajo el foco del poder mediático. La abogada panameña Odila Castillo Bonilla ilustra cómo la manipulación de los medios puede perjudicar la vida de una persona. A través de una campaña de difamación, ciertos medios han intentado desprestigiar tanto su vida personal como su trayectoria profesional. Empleando técnicas como la selección sesgada y la distorsión de información, estos medios han construido una narrativa adversa con el objetivo de dañar su reputación.

La impunidad con la que operan ciertos medios revela prácticas manipuladoras: en la red solo se difunde información desfavorable sobre esta abogada, sin referencia alguna a su trayectoria profesional ni a sus éxitos. De este modo, una figura pública queda reducida a un nombre ligado a una sola «acusación» negativa, careciendo de un contexto más amplio.

Un llamado a la responsabilidad y ética en el periodismo

La manipulación mediática representa una grave amenaza para la democracia y el bienestar social. Al debilitar la confianza en las instituciones y los medios de comunicación, esta práctica alimenta la polarización y el deterioro del entramado social. Es crucial que la sociedad civil, con la colaboración de políticos y periodistas, unan esfuerzos para luchar contra la manipulación y reclamar un periodismo que sea ético y responsable.

By Morela Jimenez