Netflix se frota las manos con la ‘otra’ Fórmula 1 | Fórmula 1 | Deportes

Una carrera parece haber sido suficiente para achantar todas aquellas voces que se vinieron arriba durante las tres jornadas de ensayos de pretemporada, y que pronosticaron un campeonato mucho más reñido que los dos anteriores, en los que Max Verstappen pasó el rodillo subido al mejor monoplaza de todos los tiempos si nos guiamos por la ristra de récords que dejó el RB19 del año pasado. Los más de 22 segundos que separaron al tricampeón del mundo de Checo Pérez, su vecino en el equipo energético, dejaron claro que el prototipo de la marca del búfalo rojo todavía circula uno o dos pasos por delante del resto. Si cogemos como referencia lo que ocurrió en los últimos cursos, lo lógico es pensar que ese colchón irá in crescendo con el avance del calendario.

No hay peor noticia que esa para un certamen que últimamente está más enfocado en las cuestiones más tangenciales a lo puramente deportivo, que a lo que ocurre en la pista. El aficionado más especializado es probable que lamente esta tendencia en la misma medida que el menos entendido, el que ha llegado atraído por el bombazo de Netflix y su Drive to Survive, se frote las manos con las futuras tramas futuras de un documental que ha ido mutando a telenovela. Si la acusación de acoso de una empleada de Red Bull sobre Christian Horner, su director, marcaron la cita inaugural, en Baréin, la que una semana después se celebrará en el circuito de Yedda, en Arabia Saudí, siete días después, concentra el foco en la figura de Mohammed Ben Sulayem, el presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA).

Según desveló la BBC, el comité de ética de la FIA ha abierto una investigación para esclarecer si su máximo mandatario interfirió en el resultado final del Gran Premio de Arabia Saudí del último año. La información que maneja la cadena británica se basa en un informe presentado por Paolo Bassarri, oficial de dicho departamento que vela por el cumplimiento del código ético en las competiciones auspiciadas por la Federación. Dicho documento debe ayudar a concluir si Ben Sulayem intercedió, a través de una llamada telefónica a un vicepresidente de la FIA, para que los comisarios desplazados a Yedda le retiraran a Fernando Alonso la sanción de diez segundos que inicialmente se le impuso al español, porque uno de sus mecánicos tocó el Aston Martin del asturiano antes de que transcurrieran los cinco segundos que le habían caído previamente, por no haberse colocado debidamente en su posición de la parrilla de salida. La penalización de diez segundos le llevó a perder la tercera plaza, aunque el castigo y sus consecuencias solo fueron vigentes durante tres horas.

Pero hay más. Horas después de que la BBC hiciera público el caso, el mismo medio alertó de otro supuesto episodio en el que el ejecutivo catarí habría tratado de influir de forma directa. En este segundo asunto, que también se encuentra bajo el escrutinio de la comisión de ética de la FIA, una fuente cuya identidad no ha trascendido habría denunciado haber recibido instrucciones de parte de Sulayem con la finalidad de torpedear la homologación del circuito urbano de Las Vegas, que regresó al calendario en 2023, alegando cuestiones relativas a la seguridad de la instalación. A pesar de ello, y siempre según el informe al que ha tenido acceso la BBC, los encargados de certificar los estándares del trazado dieron el visto bueno.

A la espera de más acontecimientos que con casi toda probabilidad se precipitarán en las próximas horas en Yedda, si hay algo que parece evidente es que la relación entre la FIA y la FOM, el brazo de Liberty Media que explota los derechos comerciales del Mundial no pasa por una etapa plácida. Mucho menos para Ben Sulayem, que no ha dejado de estar en la picota desde que asumió el cargo en sustitución de Jean Todt, a finales de 2021. Al poco tiempo de acceder al puesto, el catarí tuvo que salir al paso de unos comentarios machistas suyos sacados de la hemeroteca, y más recientemente jugó un papel protagonista en el desencuentro por la eventual entrada de una nueva escudería (Andretti). A todo ello se le añade ahora algo mucho más sombrío y que, de confirmarse, podría tener consecuencias para el mandamás del órgano que, sobre el papel, debe velar por el cumplimiento del marco legal acordado. Con todo este galimatías, poco parecen importar los paseos de Verstappen y Red Bull, especialmente para Netflix.

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